No sé bien cuándo fue que escribí esta poesía pero se me apareció y quería compartirla:
Somos duras rocas de espuma, deshaciéndonos en
el tiempo.
Duramos por que existimos,
terminamos porque vivimos.
Duramos por que existimos,
terminamos porque vivimos.
Pero hay algo que perdura y no es dureza ni
la carne blanda.
Es el fluir de la tibieza y el olor del pan
caliente.
Son nuestros acordes los que siguen vibrando y
nuestra belleza la sigue bailando.
Y yo digo: No me apuro, somos nada, no me curo.






