miércoles, 19 de diciembre de 2012

MUJERES















Se derraman pesadillas de culpa y miedo, nos ahogan con historias de dolor y obediencia.
Y sin embargo nos piden que tengamos paciencia.
Es cierto que tenemos dos montañas y un lago en forma de orquídea y que fundiendo dicha flor a un árbol engendramos la vida.
Somos potencia de maternidad, nuestro cuerpo es el templo que anida la humanidad.
Pero nuestras raíces son mucho más profundas.
Es nuestra música interior la que nos representa y abunda.
Es nuestra esencia y alma la que entibia la tierra y la calma.

Las mujeres no hemos venido al mundo para ser objetos de contemplación y mucho menos de servicio, sino para ser y hacer.
Para enseñar al hombre del amor incondicional por ejemplo.

No hemos nacido simplemente para ser bellas, somos las voces de las estrellas.
No somos complemento ni condimento:
Mujeres somos, completas.