viernes, 18 de julio de 2008

Mirador: al Sur; balcón mental


Se fue hundiendo lentamente, en unos pocos segundos, la palidez le pesaba, contrastando lo oscuro.
Las estrellas, livianas, del mismo modo huyeron y descubrí que en la mañana,
es rosado el cielo.
La noche es dorada y plateada la aurora, me advierto emancipada
del espacio y las horas.
Hace muchos mates, que me vengo tomando noches y bastantes libros, que me vengo amaneciendo: -Grávida de tanto respirar,
¡Vida que está aconteciendo!


Carolín 08*

domingo, 6 de abril de 2008

YES


-¿Qué es todo ese ruido?
Son las obviedades que siempre habitaron en mi cabeza, la nuestra, lo intuitivo.
Lo evolutivo del hombre, de las especies.
-Es el amor.

- Estás tan lejos que mi voz no te llega, que mi abrazo no te alcanza. Estamos tan lejos que no quiero irrumpir en tus fantasías, en tus realidades.
No quiero perturbar ni por un segundo tu instinto de trotamundos, pero hoy, tengo que poner un punto en un destino errante y darle luz verde al camino surrealista.

Insólito o qué, recuerdo haberlo soñado, recuerdo haberlo vivido, recuerdo haberlo imaginado.
Recuerdo que me lo enseñaron, recuerdo que te lo enseñé.
Recuerdo haberlo escrito. ..

-Recuerdo es retroceder.

Ahora lo invento a medida que lo voy concibiendo y que lo voy procesando en mi sesera.

Dicen por ahí de los hermanos, hablan de aquellos que comparten la sangre y a veces el nido. De aquellos que cargaron la misma cruz o están destinados a un mismo camino.
No es verdad, lo que dicen de ellos no es cierto en mi diccionario. No hay vida que lo entienda, ni hay muerte que lo resista o lo destruya.

O los sabios o los idiotas se han equivocado, no pudieron ver el sol, ni el brillo en sus ojos, no han sabido de las tierras de pimienta, siquiera han notado que gira el planeta.
A nadie parece gustarle la realidad per se. Y al parecer todos quieren cambiarla a medida que la van destruyendo.

No los dejes, no los dejemos, no te dejes, no nos dejemos.

Que no hay muerto que no haya vivido, ni hay vida que haya fallecido.
Ya lo han dicho otros, todo cambia , todo lo que ha sucedido, todo aquello se repetirá infinitamente o, al menos, dara una flor al futuro que igual, pronto, será olvido.
Pero renacerá en la paz de nuestra conciencia tal vez, en la inocencia de las discusiones, en las lágrimas que no han de llegar al piso y en las que derramaremos en vano , en algunas situaciones.

-Hermano, heredamos tierras y monedas de oro pero no es eso lo que valemos.
Somos frutos de un amor divino somos causa del muerto y consecuencia del vivo.
Somos la creación y el rompimiento de las moléculas.

Alguna vez fuimos veloces y supimos escabullirnos y a medida que pasó el tiempo, fuimos olvidando nuestra fortaleza, fuimos despreciando un pasado sin memoria y olvidado un momento decisivo.

-Fuimos luz, fuimos dos mitades de nosotros mismos hasta volvernos uno.
Debimos atravesar el lado más psicodélico de la vida por el cuerpo de la tierra misma en la que fuimos fecundados.

Hoy somos, sabiendo que somos sin recordar el momento en el que nunca fuimos.

Carolina

jueves, 3 de abril de 2008

domingo, 23 de marzo de 2008

Ya no llora



Así dijo él como cerrando una puerta:- vive rápido, muere joven y deja un cadáver bonito.
Ellos se le quedaron mirando atónitos por sus palabras libertadoras, sugestivas.
Él se desplomó en el piso.

Como el mandil de Poe en la calle Morgue.
Como Chaplin y sus travesuras.
Como un guardián de la soledad.
Como curtido por las desventuras.

Así dijo él como queriendo curarse: la salvación del hombre está en el amor y a través del amor.
Vivir por que así lo hemos querido, somos mortales, somos polvo encendido.
Vivir por la hermandad de las revoluciones, a través de la paz, escondidas en canciones.
Vivir mientras en sueños renacemos.
Volar en campos de marfil, entregarse a los brazos de Morfeo.

Rendir homenaje al segundo que es la gloria del acorde justo.
Dónde va la luz cuando todo queda a oscuras.

Carolín.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Dos células hablando


Los años se han llevado tu gracia y en tus bolsillos no quedan más que monedas de cien.
Un cigarrillo partido, se enciende sólo en tu mente. Y al cabo de unos segundos,
Sentirás como el fuego está dispuesto a correr.
Esta vez, haz olvidado recordarlo sutil y tiernamente.
Desdeñado un pasado tibio pero escondido y suplicando un respiro al porvenir.
De qué servirán tus ardides en tierra de nadie, de qué servirá recordarlos,
El día del juicio final.

Carolina