A mis veinte años escribía.....
Amanecieron mis angustias buscando cobija, mientras mis temores me tomaban por el cuello intentando asfixiarme.
Mis lágrimas, que no supieron quedarse dormidas despedazaron mi rostro y los sollozos agudos, cortaron mi almohada.
Un sueño atroz que jamás he soñado se inyectó
en mis pupilas y el recuerdo de un momento que nunca viví, desgarró mis
pestañas.
Era evidente que mi mente quería asesinarme.
Resé al olvido,
Invoqué a la negligencia.
Supliqué a mis oídos atontados que no
escuchar más que lo que deseaban oír.
Hoy, como ayer, estoy infelizmente despierta.
Carolina 03-07-2007




