
Voy recorriendo y sonrío a los distintos colores, al ruido, a la música, a su voz.
Mi guía interior se apoya sobre mi pecho y me lo comprime, me lo aplasta.
Yo prefiero estar relajada, entonces suelto el aire y es como si mi pecho fuera un acordeón. –(Suena un acordeón)-
Y el sonido se estira por el viento, se alarga y se ensancha y me convierto en pulmones.
Soy el viento mismo, gracias a mí vive el fuego: soy el aire, un viaje.
Carolina 09'
1 comentario:
sigo fiel a tu blog, a tus palabras y a tu corazón.
jb
Publicar un comentario