miércoles, 26 de diciembre de 2007

Con sus melodías y sus espantos

No creo en la simetría y tampoco la entiendo. Me remito a las facciones del rostro de ese hombre que, cuando llora se deforma por completo.

Lo acepto, lo acepto sólo por cobarde, por superflua y por absurda.
Por que lo quise así, delirante.

Porque así lo soñé y así fue creado para mí.

Entre lo vago y lo exacto.
Entre putas y santas.

Entre la tierra, el cielo y el milagro.



Carolina.

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